¿Qué significa realmente que tengamos una sobrecarga? ¿Qué son esos “nudos” tan dolorosos en las contracturas? Y ya puestos, ¿por qué cuando tenemos una contractura el músculo no es capaz de relajarse?

Cómo se comunica tu cerebro con los músculos

Ya sabes que las órdenes de movimiento se originan en el cerebro y la médula espinal y viajan a través de los nervios en forma de impulsos eléctricos hasta que llegan a los músculos. El punto donde el nervio y el músculo se encuentran se conoce como placa motora. En este punto, las neuronas terminales del nervio se encuentran en contacto con las células musculares.

Acetilcolina con comentarios

Pero, ¿cómo se comunican? ¿Cómo hacen estas neuronas terminales de los nervios para indicar a sus compañeras musculares que deben contraerse o relajarse? Cuando las neuronas de la placa motora reciben el impulso eléctrico con la orden de contracción se lo comunican a la célula muscular a través de un neurotransmisor: la acetilcolina. La neurona segrega la acetilcolina y la membrana exterior de la célula muscular la detecta, iniciando la contracción. Mientras esté presente la acetilcolina, la célula muscular interpreta que debe realizar una contracción muscular.

Cuando hay demasiada acetilcolina

La sobrecarga y el estrés repetitivo producen alteraciones mecánicas en algunas placas motoras (tensión del nervio motor, vibración…). Estas alteraciones mecánicas producen que en la placa motora se libere acetilcolina sin que obedezca a señales enviadas por el cerebro y la médula espinal. Es decir, las neuronas empiezan a funcionar mal, liberando acetilcolina de manera errónea y espontánea. Así, tenemos algunas placas motoras confundidas indicando a algunas zonas del músculo que deben contraerse cuando, en realidad, ni cerebro ni médula espinal mandaron esas órdenes.

La liberación anormal de acetilcolina puede llegar a ser excesiva y hacer que la placa motora entre en un estado de contracción permanente. Cuando alcanza ese estado ya no es capaz de relajarse.
Por eso las contracturas son persistentes y se resisten a mejorar salvo con muchos días, ya que el origen del problema se mantiene: la acetilcolina sigue presente.

“Vale, entendido. Y ¿qué puedo hacer para eliminar el exceso de acetilcolina?”

El masaje terapéutico, los estiramientos, las alternancias de frío-calor, los ultrasonidos y las ondas de choque, la onda corta, etc. son tratamientos habituales para tratar las sobrecargas y contracturas musculares. Las acciones que realizan sobre el músculo contribuyen a mejorar el riego sanguíneo y a limpiar los desechos metabólicos acumulados. Suelen ser necesarias varias sesiones y varias semanas de descanso (muy variable según la lesión, la persona y el tratamiento) hasta que se restablece poco a poco la normalidad, y el éxito es también muy variable.

“Ya he probado el masaje del fisio, estiramientos como si no hubiera un mañana, la punción seca, frío y calor, el taping, qué sé yo… Y apenas mejoro.”

Tensimiografia muscularLa mejor forma de atacar el problema es eliminar las acumulaciones de acetilcolina. Eso es lo que hace la tecnología de reset2run: una estimulación que consigue disolverlas. Y al disolverlas, el músculo puede por fin relajarse de nuevo.

Hasta donde sabemos, ésta es la mejor tecnología para recuperarte de sobrecargas y contracturas, y para iniciar el tratamiento de las siempre aún más rebeldes tendinopatías y fascitis.

Hazte un #resetmuscular, y nos vemos ahí fuera muy pronto.

Si tienes dudas, ponte en  y podremos orientarte.