Por qué debes tener cuidado tras recuperarte de una contractura v2

Las sobrecargas y contracturas musculares son lesiones muy frecuentes. Son lesiones que generalmente consideramos como “menores” al compararlas con tendinopatías, fascitis, condropatías, esginces, o problemas en huesos y articulaciones. El pronóstico de recuperación de una contractura, con el tratamiento adecuado, es bueno, y en pocas semanas podemos estar de vuelta.

Sin embargo son el tipo de lesión que más tiempo nos tendrá alejados del entrenamiento al cabo del año. Y es porque son muy recurrentes. El principal factor de riesgo para tener una contractura es precisamente haber tenido una contractura reciente.

¿Por qué ocurre esto? ¿Qué es lo que causa que las sobrecargas y contracturas leves se repitan tanto?

Qué ocurre en tu músculo cuando tienes una sobrecarga o una contractura

Al pasar la mano por encima de una contractura es frecuente notar “bultos”. Es lo que solemos llamar un “nudo”. En ese punto tenemos un conjunto de fibras musculares contraídas que no son capaces de relajarse. Mantienen una tensión continua a menudo intensa y dolorosa.

– “Vaya nudo que tengo en el gemelo”

En otros artículos de este blog puedes encontrar una descripción más detallada de la fisiología de una contractura. Pero de manera resumida, lo que ocurre es que debido al sobreuso se ha producido un fallo en los mecanismos neuromusculares en esa zona. El exceso de uso ha provocado una acumulación de un neurotransmisor denominado acetilcolina. La acetilcolina, en su funcionamiento normal, ordena al músculo que se contraiga, y después desaparece rápidamente. Cuando hay una contractura este mecanismo no funciona bien: la acetilcolina se acumula y no desaparece, perpetuando la contracción del músculo.

Los tratamientos tradicionales contribuyen a hacer desaparecer poco a poco las acumulaciones de acetilcolina. Descanso, masaje, alternancia de frío y calor, comprensión, elevación, etc. estimulan la zona y paso a paso ayudan a que el músculo recupere su estado natural. Una forma mejor de acelerar el proceso es con un reset muscular.

Falta de riego sanguíneo y debilitamiento de las fibras musculares

Por desgracia, durante la contractura se produce también un efecto mucho más pernicioso, que es la falta de riego sanguíneo en la zona. Fisiológicamente se denomina isquemia. . La contracción muscular permanente de un conjunto de fibras impide que los capilares hagan llegar sangre fresca a la zona.

Sin el aporte de sangre fresca inevitablemente se produce falta de oxígeno (hipoxia). Es como si dejáramos de respirar parcialmente para esa zona muscular.

Adicionalmente, la falta de riego sanguíneo también impide que la sangre pueda recoger los residuos metabólicos que se acumulan en la zona. Utilizando un símil, es como si ya no pasara el camión de la basura para limpiar los desechos.

La isquemia, hipoxia y acumulación de residuos se mantiene durante varios días. Es una situación muy dañina para el músculo. Las fibras musculares sufren unas condiciones fisiológicas muy duras, y para adaptarse reducen su tamaño. En consecuencia, se vuelven más débiles.

Músculo debilitado -> riesgo de recaída

Poco a poco seguro que te recuperas de tu contractura. Pero como ves es muy importante que pase el menor tiempo posible, porque de esta manera el daño muscular será menor. Por eso te recomendamos que pruebes el reset muscular, ya que acelera mucho el proceso de recuperación deshaciendo rápidamente las acumulaciones de acetilcolina.

Sin embargo, es muy importante que recuerdes que tu músculo está débil. Tanto más cuanto más tiempo haya durado la contractura. Si vuelves a tu actividad normal sin un periodo de adaptación, inevitablemente vas a recaer. De verdad, créenos: si haces el bruto, inevitablemente vas a recaer. No es una opinión, es una estadística. Tu músculo NO está preparado y sufrirás una nueva contractura, solo que ahora el estado de partida es peor, y el debilitamiento muscular será mayor y más profundo.

Vuelta progresiva a la actividad para favorecer la oxigenación

Pero no te preocupes, el remedio no es la inactividad completa, sino una vuelta a la actividad suave y muy progresiva. Es bueno que vuelvas a hacer ejercicio, pero tienes que empezar de manera muy muy suave.

Este ejercicio suave y progresivo favorece la oxigenación y la recuperación muscular. Los mioblastos (las células encargadas de crear y reparar músculo) se pondrán a trabajar antes para devolver a tus fibras musculares a la situación anterior a la contractura.

Si no te pasas de impaciente, en poco tiempo estarás recuperado del todo. Y recuerda, cuanto menos tiempo hayas tenido la contractura, mejor.

PD. No tomes anti-inflamatorios. Son contraproducentes, porque inhiben la actividad de los mioblastos.