Cuando empecé a correr no podía llegar ni hasta la esquina

Corría 50 metros y los pulmones me quemaban y las piernas me dolían como si me las hubieran golpeado con martillos. Pero unos meses después ya podía aguantar 20 minutos, aunque acaba desfondado, sin aliento, y con más pulsaciones que un colibrí. A medida que mi cuerpo se adaptaba iba alcanzando metas que me parecían impensables: 30 minutos, 45 minutos, ¡1hora!. Estudié cómo mejorar mis entrenamientos para ser más rápido, como alimentarme para ser más ligero, cómo mejorar mi técnica para llegar más lejos… Cada vez me gustaba más, y cada vez corría más lejos, más rápido, más días…

Pero… ¡ay! correr es muy exigente con los músculos...

...y mis músculos todavía no estaban preparados. Empecé a tener sobrecargas, que luego se convertían en contracturas. Cada vez que tenía una, tenía que parar durante varias semanas. Me moría de envidia cada vez que veia a alguien correr. Contaba los días que me faltaban para poder volver a ponerme las zapatillas.

Empecé a probar cosas que se suponía que me vendrían bien. Probé a estirar antes, estirar después, estirar todos los días, calor, calor alternando con frío, bolsas de guisantes congelados, baños en agua fría, baños con sales, suplementos de magnesio, de fósforo, de vitaminas… Y visitas al fisio. Masaje arriba, masaje abajo, más suave, más fuerte, con sales… Y al osteópata, total, por probar…

Empecé a probar todo tipo de tratamientos para curar las sobrecargas, pero nada funcionaba.

No me malinterpretes, no quiero decir con esto que la fisioterapia no funcione. Al contrario, la fisioterapia tiene un altísimo nivel de profesionalidad y es muy efectiva para un gran número de lesiones. Me han tratado fisioterapeutas fantásticos desde un esguince a una condromalacia bilateral severa. Pero un masaje (lo siento) no descarga los músculos ni elimina las contracturas.

Decidí buscar algo que fuera realmente eficaz para curar las sobrecargas.

Durante meses no encontré ningún tratamiento que tuviera verdadero sentido fisiológico y estuviera avalado científicamente.

Analicé decenas de tratamientos: desde el láser de baja intensidad a los ultrasonidos, pasando por el kinesiotaping, las ondas de choque extracorporales, las microondas….

Con cada técnica o tecnología usaba el mismo método: me zambullía en la búsqueda de referencias científicas que avalaran dos cosas

1) que el racional del funcionamiento fisiológico tuviera sentido
2) y que hubiera evidencia médica de que funcionara

Y ninguna cumplía. Resultaba muy frustrante (bueno, a veces era divertido, como por ejemplo al buscar evidencia científica de que las cintas multicolor del kinesiotaping sirvieran para algo más que para un poco de postureo runner  ).

Y entonces encontré la tecnología correcta

Un día estaba leyendo sobre investigación neuromuscular y tensiomiografías: Y entonces encontré la referencia de cómo esas mismas tecnologías se estaban aplicando para el tratamiento de contracturas crónicas en pacientes que las sufrían durante años. 

Así que, siguiendo mi método, estudié en profundidad el mecanismo teórico de su funcionamiento y las evidencias científicas. ¡Bang! No me lo podía creer. ¡Funcionaba! Todo tenía sentido. El tratamiento atacaba la causa neuromuscular del problema. Y los estudios probaban que funcionaba. Pero se estaba usando para lesiones crónicas de años de duración. ¿Funcionaría para las sobrecargas deportivas?

Contacté con los médicos autores de los estudios y de la patente, y me confirmaron que también habían tratado pacientes deportistas, si bien no era el foco de su trabajo profesional. De hecho un equipo de la primera división inglesa de fútbol usaba su tratamiento de manera rutinaria para tratar a los futbolistas (aunque no podían decirme el nombre, ya que tenían un acuerdo de confidencialidad que les impedía desvelarlo).

Me prestaron uno de sus equipos, y lo probé yo mismo. Luego me ayudaron algunos compañeros de entrenamiento y algunos fisioterapeutas amigos se ofrecieron a probarlo con algunos pacientes. 

¡Oh.. funcionaba…! ¡Vaya que si funcionaba!

Y así fue como empezó todo

Con la tecnología y un grupo de personas fantástico creamos reset2run.

Queremos ayudar a otros corredores para que no estén parados por un contractura. 

Somos un equipo pequeño, no una multinacional. Pero el reset muscular es el mejor tratamiento que hay para eliminar sobrecargas y contracturas.