Fases de las Lesiones : la Guía Esencial para Acelerar tu Recuperación

Hay una sólida evidencia científica de cómo acelerar la recuperación de una lesión.

No es algo que se conozca mucho de manera popular, pero hacer lo correcto en cada fase de recuperación es esencial porque te ayudará a recuperarte mucho antes y mejor. Del mismo modo, confundirse con el tratamiento adecuado en cada fase puede dificultar mucho la recuperación.

Por supuesto, y como siempre, esta información es una ayuda general. Es importante que te acerques a ver a tu fisio.

Hay tres grandes fases en la recuperación de un tejido dañado:

1.- Inflamación aguda
2.- Reparación
3.- Crecimiento y remodelación

Vamos a ver con más detalle en qué consisten y qué se debe hacer en cada una.

Imagen de portada adaptada de Lederman E. (2015). A process approach in manual and physical therapies: beyond the structural model. CPDO Online Journal

Inflamación aguda: bomberos para apagar el fuego

Es cuando duele de verdad, cuando sabes que te has hecho daño… El tejido está afectado, hay hematomas e hinchazón porque al romperse los tejidos también se rompen los capilares, y la sangre se escapa fluyendo por donde no debe. Es una “emergencia”, hay que apagar el fuego, hay que llamar a los “bomberos”. Y el cuerpo lo hace poniendo en marcha la inflamación.

La inflamación es la petición de ayuda al resto del cuerpo para que mande efectivos para hacer las reparaciones más urgentes de tipo vascular.

Con la inflamación se pone en marcha un complejo mecanismos de mensajes neuroquímicos que alertan de que algo está muy mal y se necesita ayuda.

La fase de los “bomberos” es corta, pero puede variar mucho según la lesión, el tejido y la persona. Por desgracia no hay una regla general que podamos decirte. Salvo que si escuchas bien a tu cuerpo sabrás detectar cuándo ha pasado.

En la fase de inflamación aguda, cuando aquello duele de verdad:

– descanso
– hielo
– compresión
– elevación

El RICE de toda la vida, vaya. Nada nuevo aquí.

Ojo, nada de “calor”. No es el momento. Provacarás un aumento del derrame sanguíneo, justo lo que no quieres.

La fase de inflamación aguda es típicamente intensa en lesiones traumáticas (esguinces, roturas fibrilares, etc.). En contracturas, sobrecargas y lesiones por estrés repetitivo su incidencia es menor o mucho menor. Pero la regla sigue siendo la misma: escucha a tu cuerpo, es fácil identificar la fase “aguda”.

Reparación: que vengan los ingenieros y las brigadas de limpieza

La fase aguda progresivamente va dando paso a la reparación. Ya no hay fuego, pero aquello está hecho un desastre. Tras apagar el fuego hay que empezar las reparaciones. Hay que llamar a los ingenieros específicos de cada tejido (mioblastos, fibroblastos, osteoblastos…) y a las brigadas de limpieza (macrófagos) para que se deshagan del tejido en mal estado.

Macrófagos y fibroblastos recuperando tejido muscular. Adaptado del National Heart & Lung Institute - UK
Macrófagos y fibroblastos recuperando tejido muscular. Adaptado del National Heart & Lung Institute – UK

La inflamación como tal ahora ya no es aguda, pero sigue existiendo. Y es importante que ahora ya no la atenúes. El mecanismo de mensajería de pedir ayuda en esta fase sigue siendo el mismo: la inflamación

Puede parecer que no sea del todo correcto fisiológicamente ¿No sería mejor tener alarmas diferentes para bomberos e ingenieros de reconstrucción? El caso es que no funciona así: las evidencias clínicas nos han mostrado que el mecanismo de petición de ayuda es el mismo que en la fase de inflamación aguda.

O sea, que se acabó el hielo. Y nada de tomar anti-inflamatorios en esta fase. La inflamación ya no es aguda, pero no debes disminuirla más. Si lo haces vas a detener la “llamada” a los fibroblastos y macrófagos. Este punto es especialmente importante, porque si no dejamos que se mantenga algo de inflamación la curación del tejido será mucho más lenta.

En esta fase la forma ayudar al cuerpo a crear nuevo tejido es favorecer el flujo sanguíneo y no impedir la inflamación.

El flujo sanguíneo en la reparación de tejidos. Adaptado de MendMeShop 2014
El flujo sanguíneo en la reparación de tejidos. Adaptado de MendMeShop 2014

La sangre fresca trae a los fibroblastos y a los macrófagos, y el oxígeno y energía que necesitan para construir nuevo colágeno y músculo. Es una actividad que consume mucha energía y si no hay oxígeno suficiente no se produce. Por tanto es muy importante un riego sanguíneo abundante.
Para conseguirlo, la mejor estrategia es el “descanso activo”:

– movimiento ligero, suave, muy progresivo
– en la medida de lo posible, que sean los mismos patrones de movimiento que cuando haces deporte, pero en versión muy suave
– hacer alguna actividad física muy moderada de manera complementaria que contribuya a incrementar el flujo sanguíneo
– calor (lámpara de infrarrojos o similar, las venden por menos de 20€)
– masaje terapéutico

Es en este momento es también muy útil un reset muscular. Si tienes una contractura o sobrecarga, la propia contracción muscular dificulta muchísimo el riego sanguíneo. Al eliminar la contractura destruyendo la acetilcolina el flujo sanguíneo se multiplica, que lo que necesita el tejido para repararse. Si no hay buen flujo sanguíneo, la recuperación se alarga mucho.

Crecimiento y remodelación

Terminada la reparación, el tejido ahora ha de crecer y alinearse correctamente. La actividad inflamatoria como tal ya es muy pequeña, así que es necesario sustituir el estímulo de la inflamación por otro: la actividad física creciente.
Es el momento de introducir las cargas controladas. Y el adjetivo clave aquí es controladas. Demasiado poco y no habrá estímulo para la recuperación. Demasiado, y el tejido puede volver a romperse.
De nuevo los estudios científicos prueban que el uso de ejercicios excéntricos con cargas controladas y crecientes es la forma más eficaz que se conoce (con diferencia) para recuperar tejido muscular y tendinoso<. La combinación con una vuelta muy progresiva a la actividad física es muy potente para la curación.

Además de estimular al músculo en el crecimiento, la actividad con cargas controladas en ejercicios excéntricos indica a las fibras cómo deben colocarse. La alineación correcta es muy importante. Si las nuevas fibras crecen de manera desordenada debido a un insuficiente estímulo, el tejido resultante será mucho más débil.

Fibras desordenadas por insuficiente estímulo comparadas con alineación correcta
Fibras desordenadas por insuficiente estímulo comparadas con alineación correcta

Y de nuevo, si el estímulo es demasiado fuerte, las nuevas fibras (débiles aún) corren el riesgo de romperse y que el ciclo vuelva a empezar.

En este punto es muy importante que te ayude un profesional. El control de cargas y repeticiones es importante, y lo mejor que puedes hacer es acudir a un fisioterapeuta que tenga mucha experiencia en recuperación deportiva y si es posible que tenga sistemas de recuperación con ejercicios excéntricos.