Contracturas : ¿frío o calor?

Hay una cierta confusión acerca de si en una contractura hay que ponerse frío o es mejor aplicar calor. En el fondo es relativamente sencillo, pero hay que entender la fisiología de lo que pasa en los músculos cuando tenemos una contractura.

Frío en la fase aguda inicial

Ponerse hielo actúa como vasoconstrictor y como analgésiso. Es lo que hay que ponerse en la fase aguda de una lesión para detener la hemorragia tras la ruptura de tejidos.

Ojo, “fase aguda” no significa necesariamente “me acabo de hacer daño”, sino la existencia de traumatismo y ruptura de capilares. Es la fase inicial de un esguince o de una rotura muscular, ligamentos, etc.

Es, como decía en otro post, la “fase de los bomberos”, la de apagar el fuego y evitar problemas mayores.

Nada de calor en esta fase, de hecho es peligroso. Provocaría una aumento del riego sanguíneo, y con los capilares rotos un aumento peligroso de la hemorragia.

…pero ¡las contracturas no tienen “fase aguda”!

No al menos en el sentido de los párrafos anteriores. En las contracturas no hay rotura de capilares (si la hay, se trata de una rotura muscular). Lo que se produce es un malfuncionamiento neuromuscular, en el que el neurotransmisor acetilcolina se segrega en exceso y deja al músculo incapaz de relajarse.

Al contrario que en la fase aguda de una rotura muscular, no se produce un hemorragia sino lo contrario: isquemia (falta de riego). La contracción permanente de una zona del músculo aprisiona los vasos y capilares e impide la llegada de sangre. La falta de riego es un estado dañino para el músculo por la falta de oxígeno, y por eso al recuperarnos de una contractura notamos el músculo más débil (y efectivamente, lo está).

Contracturas y sobrecargas: siempre calor

Para facilitar el riego sanguíneo conviene aplicar calor, que es un vasodilatador y relajante. El frío está de hecho contraindicado, ya que produciría el efecto contrario.
Una sobrecarga es una fase inicial de una contractura, dispersa entre varias placas motoras y en diferente grado. Por tanto, aplicar calor ayuda, y frío empeora.

¿Y lo de frío para bajar la inflamación tras correr?

Tampoco es buena idea. La inflamación es el mecanismo que usa el cuerpo para alertar de que ha hecho un esfuerzo y que es necesario construir más músculo, tendón y hueso para la próxima vez. A través de la inflamación pide ayuda para que mioblastos, fibroblastos y osteoblastos vengan a hacer su trabajo de construcción.

Pero si la paramos con frío o antiinflamatorios estamos reduciendo esta petición de ayuda, y es como si hubiéramos entrenado mucho menos.

Resumen

En sobrecargas y contracturas, siempre calor, porque ayudan a disminuir la falta de riego. Si es una rotura muscular o cualquier otro tipo de lesión con hematoma: empezar por frío.